



Un clima social en transformación
Los avances en derechos no han frenado la aparición de nuevos discursos de rechazo. En un contexto marcado por el auge de posiciones ultraconservadoras y la creciente polarización, el colectivo LGTBIQ+ vuelve a convertirse en objeto de debate y confrontación.
Tanto Juan como Marta están de acuerdo en que el mundo actual está «tremendamente polarizado». «La desinformación es uno de esos motores que incitan al odio, pero quizás no el principal. Para mí el hecho de que estemos todo el rato opinando, analizando y estando pendiente de todo el mundo es perjudicial», explica Juan.

«La generación Z tiene más prejuicios hacia las personas LGTBIQ+ que los Millenial» ~ FELGTBI+
Paula observa que a las nuevas generaciones les cuesta entender otra realidad que no sea la suya: «Noto que esto empeora por momentos. Hay más rechazo, malas miradas, incluso agresiones. No obstante, también hay más avances. En cierto modo, las personas quieren intentar comprender mejor nuestra situación».
Para Rita uno de los mayores problemas es la falta de reivindicación y el confiarse demasiado: «Considero que estamos dando pasos hacia atrás, damos por sentado que todos los avances que hemos obtenido van a estar siempre ahí. No quiero ser pesimista, pero todo puede desaparecer mañana sino luchamos por preservarlo».
Guillermina y Estela llevan muchos años izando en su hogar la bandera LGTBIQ+ durante el mes de junio, pero el verano pasado ya dudaron en colocarla, y este año creen que la van a tener que guardar porque ya no se sienten «tan libres». Pero no solo guardan la bandera, sino que también se coartan en público: «Hoy en día todavía tengo este estigma. Aunque sé que el entorno ya no es tan prejuicioso, mantenemos esa distancia afectiva en público porque el tabú que se creó en aquella época sigue muy presente en nosotras».


La sociedad ha cambiado y la forma de consumir información también. Las redes tienen una doble vara de medir, ya que dan visibilidad al colectivo y educan sobre este, pero también se convierten en un lugar donde señalar y burlarse de lo que es diferente, está admitido. «Las redes sociales, como todo, tienen sus cosas buenas y sus cosas malas. Es necesario hacer un esfuerzo colectivo para educar a las nuevas generaciones en la normalización de la diversidad», señala Marta.

«Instagram gestiona mejor los discursos de odio, porque los bloquea, elimina y permite denunciarlos. En TikTok, sin embargo, la sensación es distinta: hay más comentarios desafortunados y son una mezcla constante de política, homofobia, racismo...» ~ Juan
Pero dentro de este clima social de transformación también hay esperanza y optimismo:




Más allá del 28 de junio: Ecos de Orgullo
Un reportaje multimedia pensado para servir de altavoz al colectivo LGTBIQ+, visibilizar experiencias diversas y fomentar una mirada más consciente y respetuosa en la sociedad. A través de distintas historias y perspectivas, se busca acercar realidades que a menudo permanecen en los márgenes y generar reflexión en torno a la diversidad. Una invitación a escuchar, comprender y cuestionar desde la empatía, contribuyendo a construir una sociedad más inclusiva.
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