

Fantasía para otros, realidad para ellas
«Las relaciones entre mujeres se siguen viendo como un fetiche para los hombres», sentencia Laura. Aunque las relaciones entre personas LGTBIQ+ continúan enfrentándose a prejuicios, no todas las identidades son percibidas de la misma forma. Mientras que los hombres gais suelen generar rechazo en otros hombres heterosexuales —y, en paralelo, son percibidos como ‘amigos ideales’ por muchas mujeres—, la realidad de las mujeres lesbianas se mueve en una lógica distinta.
Una parte importante de la lesbofobia procede de mujeres heterosexuales: «Nos ven como depredadores», señala Laura. Esta percepción se traduce en actitudes cotidianas de rechazo, «muchas dicen ‘me encantaría tener un amigo gay’, pero luego reaccionan con comentarios como ‘no me toques’ cuando se trata de una lesbiana», explica.
«Los hombres heteros miran con asco a los gais, pero a las lesbianas las convierten en un ídolo, aunque no en el buen sentido: las sexualizan constantemente», apunta Marcos. Tanto Laura como Juan coinciden en que las relaciones entre mujeres suelen asociarse al deseo masculino y al consumo pornográfico, construyendo una imagen que poco tiene que ver con la realidad.
Entre el rechazo y la fetichización, la comunidad queda atrapada en una constricción constante: o es invisible o es reducida a un simple objeto de deseo. En ambos casos, su realidad queda distorsionada por una mirada externa que sigue sin reconocerlas plenamente.



