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Etiquetas dentro de etiquetas

Gay, lesbiana, bisexual, trans... Palabras que han servido por años para nombrar y visibilizar realidades diversas, quedan hoy reducidas a simples etiquetas que encasillan a las personas únicamente por su orientación o identidad. El problema no termina ahí: dentro del propio colectivo, esas categorías se multiplican, diluyendo aún más el propio sentido de libertad y orgullo

La identidad no solo se simplifica desde fuera, también desde dentro: «No solo te etiquetan como gay: dentro hay subetiquetas para cada tipo de gay», explica Marcos. Dentro de la comunidad gay existe una fuerte presión estética: no encajar en determinados cánones corporales puede suponer incluso el rechazo por parte de quienes deberían ser un apoyo. «Entre la presión de ser gay en un mundo de heteros y la de no encontrar un círculo dentro de mi comunidad debido a mi cuerpo, terminé desarrollando un TCA», relata. 

Tipos de gay según el físico
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Esta tendencia masiva de clasificación no se limita al ámbito masculino. En el caso de las mujeres lesbianas, Laura señala cómo persiste el estereotipo de la ‘lesbiana intensa’, tanto dentro como fuera del colectivo. «Se dice que a la semana ya vivimos juntas, pero eso no es así: depende totalmente del tipo de personas que seas». 

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«No es que seamos intensas, es que sabemos hablar de nuestros sentimientos. Quizá el problema está en que a los hombres les cuesta mostrarse vulnerables y tratar temas emocionales, por eso todo parece ir más despacio» ~ Laura

Más allá de las etiquetas externas, estas dinámicas reflejan una realidad más compleja: la necesidad constante de encajar, incluso en espacios que deberían ser seguros. Cuando la diversidad se fragmenta en rígidas categorías, la libertad de ser uno mismo también se limita. 

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